No soy como una modelo, tengo celulitis, no mido 1.80 ni tampoco tengo rasgos angelicales. No tengo el pelo largo ni tampoco se andar en tacones. No hago deporte ni tampoco como lo sano que debería.
Mi piel esta llena de cicatrices, ya que otra cosa no, pero se caerme para después levantarme. Me rompí un diente, pero no una sola vez sino tres jodidas veces.
No soy una persona fácil, soy una conjuntos de y si y falta de valentía. No se dormir acompañada, siempre tiempo a ocupar todo el espacio y no soporto que lleguen tarde. No soy fotogénica y joder, me encanta todo lo que lleve basura después, comida basura, telebasura etc..
Soy de risa fácil pero mi humor no esta teñido de un fino sarcasmo. No se cantar, de hecho canto como el jodido culo pero me encanta hacerlo. También digo muchos tacos.
No se ahorrar, soy una vividora y tampoco se poner la lavadora. Eso si, bizcochos como los míos pocos.
Puedo pasarme una tarde tirada en el sofa sin hacer absolutamente nada y te aseguro que me quedo tan pichi.
A veces, muchas, soy inaguantable, muy inaguantable y grito mucho. Me rio demasiado alto y según mi madre solamente tengo defectos. Y joder, que te lo diga hasta tu propia madre, algo de razón tendrá.
No controlo demasiado el tema bebida, de hecho los gintonics me regulan mas el ph vital que el propio agua. Y los domingos me levanta con jodidas resacas que hacen que me quiera morir.
Me encanta salir , demasiado, de hecho joder saldría de domingo a domingo. Soy un poco caos, pierdo el dinero, los móviles y la vergüenza mas a menudo de lo que pensaba.
No debo ser demasiado buena en la cama, porque pocas veces después de follar me llaman. Tonteo demasiado y me abandono con una excesiva facilidad ne los brazos de cualquiera.
No me acuerdo nunca de las letras de las canciones y me las tiendo a inventar.
Me lio mas facil que nada.
No soy perfecta, mas bien, todo lo contrario. Imperfeccion seria mi apellido
Pero si aguantas mis grandes defectos, estaré siempre a tu lado.
Por que quererte, no se me da demasiado mal.
lunes, 30 de junio de 2014
Imperfecto
miércoles, 25 de junio de 2014
RETALES
Jamas sabras la verdad. Ya me encargo yo de ocultartela como si me fuera la vida en ella.
Me gustaría poder decirte a la cara lo que escribo en estos folios.
Cada vez que escucho tu nombre, lo primero que viene a mi cabeza son tus ojos. Eran de color ámbar y tu decias que no se podían comparar con los míos. Pero eran mejores que los míos. Tenian luz y me encantaba verme reflejada en ellos los días de sol. Me gustaba la forma que tenias de mirarme y quien era a traves de tu mirada. Cuando me esperabas en la esquina de la autoescuela, absurdo sitio para quedar pero que termino siendo nuestro sitio, apoyado sobre la pared y fumando un cigarro. Como los nervios afloraban en mi piel cuando te veia en la distancia. Llegaba y me sonreías, te pedía un cigarro y siempre me decias, eres demasiado joven, te reías, me abrazabas y caminábamos
La playa, fue nuestro hogar durante esos veranos, podíamos pasar horas. Y aunque tu no lo creas, las mejores citas las he tenido contigo. Me hacías reír como pocas veces me han hecho reír en la vida. Lloraba de felicidad, y eso es algo que pocas veces lo he conseguido en la vida. Como nos sentábamos en la arena y mientras el agua rozaba nuestros pies, discutíamos sobre el sentido de la vida, Dios y lo que era la felicidad. Y un día me dijiste algo que se ha quedado grabado a fuego en mi memoria, la felicidad es estar aquí, contigo y ver la luz que tienen tus ojos cuando estas conmigo. Y eso me calentó hasta el alma. Por mucho que dijera la gente, por mucho que tu creyeras eres una de las personas mas jodidamente interesantes y geniales que he conocido en mi vida.
Me encantaban tus besos, tu olor. La forma que tenias de abrazarme y de acariciarme el pelo mientras contábamos estrellas. Me gustaba como me cogias de la mano y me apretabas fuerte, como diciéndome, estoy aquí, para ti. Recuerdo tu trencita, y como t decía que te quedaba fatal cuando realmente me encantaba.
Me gustaba cuando estaba bebiendo en la playa y me llamabas, nos tomábamos unos vodkas juntos y bailábamos. Cuando te hacías el interesante y yo me reía de ti. Cuando me picabas y me tirabas algas y yo me iba haciéndome la digna esperando que fueras detrás de mi, y tu no te movias ni un centímetro. Entonces tenia que volver y bajar el orgullo. Me enseñaste que el orgullo es una tontería y que la dignidad esta sobrevalorada. Me tenias perfectamente pillada la medida.
Y no olvidemos la química. Cuando estábamos en una habitación y parecía que nadie mas estaba alli. Tus amigos nos veían hasta casados. Yo te quería, pero tu a mi, creo que no.
Para ti, fui solamente unos veranos, unas risas y un rollito. Pero para mi fuiste magia, fuiste veranos de felicidad, de mariposas en el estomago. Fuiste noches de locura y tardes en la playa. Fuiste, a pesar d todo y de todos uno de los grandes amores de mi vida, y aunque tal vez ya no me recuerdes yo siempre te llevare grabado a fuego en mi alma.
•• Abril 2012, retales recuperados de la memoria del ordenador.
Me gustaría poder decirte a la cara lo que escribo en estos folios.
Cada vez que escucho tu nombre, lo primero que viene a mi cabeza son tus ojos. Eran de color ámbar y tu decias que no se podían comparar con los míos. Pero eran mejores que los míos. Tenian luz y me encantaba verme reflejada en ellos los días de sol. Me gustaba la forma que tenias de mirarme y quien era a traves de tu mirada. Cuando me esperabas en la esquina de la autoescuela, absurdo sitio para quedar pero que termino siendo nuestro sitio, apoyado sobre la pared y fumando un cigarro. Como los nervios afloraban en mi piel cuando te veia en la distancia. Llegaba y me sonreías, te pedía un cigarro y siempre me decias, eres demasiado joven, te reías, me abrazabas y caminábamos
La playa, fue nuestro hogar durante esos veranos, podíamos pasar horas. Y aunque tu no lo creas, las mejores citas las he tenido contigo. Me hacías reír como pocas veces me han hecho reír en la vida. Lloraba de felicidad, y eso es algo que pocas veces lo he conseguido en la vida. Como nos sentábamos en la arena y mientras el agua rozaba nuestros pies, discutíamos sobre el sentido de la vida, Dios y lo que era la felicidad. Y un día me dijiste algo que se ha quedado grabado a fuego en mi memoria, la felicidad es estar aquí, contigo y ver la luz que tienen tus ojos cuando estas conmigo. Y eso me calentó hasta el alma. Por mucho que dijera la gente, por mucho que tu creyeras eres una de las personas mas jodidamente interesantes y geniales que he conocido en mi vida.
Me encantaban tus besos, tu olor. La forma que tenias de abrazarme y de acariciarme el pelo mientras contábamos estrellas. Me gustaba como me cogias de la mano y me apretabas fuerte, como diciéndome, estoy aquí, para ti. Recuerdo tu trencita, y como t decía que te quedaba fatal cuando realmente me encantaba.
Me gustaba cuando estaba bebiendo en la playa y me llamabas, nos tomábamos unos vodkas juntos y bailábamos. Cuando te hacías el interesante y yo me reía de ti. Cuando me picabas y me tirabas algas y yo me iba haciéndome la digna esperando que fueras detrás de mi, y tu no te movias ni un centímetro. Entonces tenia que volver y bajar el orgullo. Me enseñaste que el orgullo es una tontería y que la dignidad esta sobrevalorada. Me tenias perfectamente pillada la medida.
Y no olvidemos la química. Cuando estábamos en una habitación y parecía que nadie mas estaba alli. Tus amigos nos veían hasta casados. Yo te quería, pero tu a mi, creo que no.
Para ti, fui solamente unos veranos, unas risas y un rollito. Pero para mi fuiste magia, fuiste veranos de felicidad, de mariposas en el estomago. Fuiste noches de locura y tardes en la playa. Fuiste, a pesar d todo y de todos uno de los grandes amores de mi vida, y aunque tal vez ya no me recuerdes yo siempre te llevare grabado a fuego en mi alma.
•• Abril 2012, retales recuperados de la memoria del ordenador.
martes, 24 de junio de 2014
Frustracion
Me gustan los gilipollas, eso es una realidad. Me gustan los tipos chulos que juegan conmigo a juegos que, inocentemente pienso que yo invente. Tios que se alejan, y de repente aparecen.
Tios guapos, con pitillos y que cantan en ingles. Tios malos, por lo menos para mi y para mi cordura.
Tios que me sonrien y me guiñan el ojo.
Tios caprichosos e inseguros. Tios que se hacen los duros. Pero lo que no saben, es que a mi hacerme la dura, se me da mejor.
Tios que no me hacen daño, porque no pueden pero despiertan en mi un sentimiento peor que el dolor.
Ese sentimiento es la frustración. Joder son esos tíos que te dan ganas de pegarles un puñetazo y a los 5 minutos de follartelo como si mañana se acabara el mundo.Tios que odias pero que en cuanto en tu whatsapp aparece su nombre, tardas 5 sec en constestarles. Tios con los que todo es puta química. Pero química de la de verdad. Con los que no te dan ganas de salir corriendo después de la noche de pasión y que te das cuenta por la mañana que tiene los ojos azules.
Tios con los que no tendrías nada mas que un rollo, pero que incluso tener un rollo es complicado. Que hasta acostarte con ellos sin compromiso, cosa que supuestamente todos quieren, es complicado. Tios con los que prefieres ser la otra que se la única , la oficial.
Tios complicados, pero de verdad.
Pero por lo menos, vi la coronación del rey aun borracha
domingo, 22 de junio de 2014
Carta a una catástrofe predecible.
Querido J:
Sé que no sabes que escribo, ni que es mi primera forma de desahogo
involuntario antes de sumergirme de
lleno en los bares. No te preocupes, acabamos de conocernos y aún guardo para
mí muchos secretos. Uno de ellos es que jamás leerás esto. Sólo somos dos desconocidos
que fingen conocerse y comparten largas noches entre cervezas, tabaco y sudor. Eso
lo tengo claro. Pero te voy a echar de menos. Tú no te das cuenta, pero tienes
la asombrosa facilidad de hacer sentir bien a la gente. Tampoco sabes que sigues guardando muchos más complejos de
los que crees aparentar, pero aun así yo los veo. Como veo tu miedo a sufrir y
hacerle daño a alguien como el que una vez te hicieron a ti. Sé que sólo soy una fase, una eventual compañera
de viaje en el que sigues buscándote a ti mismo. Sé que en dos semanas llego a
mi parada y me tengo que bajar. También sé que me escribirás y quizás volvamos
a vernos tras este largo verano, en el que follarás con otras e irás
recuperando ese pedazo de autoestima que aún sigue perdida mientras sigues con
tu vida. Sólo quería decirte que quiero
compartir contigo cada noche hasta que se nos vaya de las manos a lo Nueve
semanas y media, o hasta que consigas recobrar el vuelo del todo y conozcas a aquella
otra con la que termines abandonando este nido. No hace falta que te preocupes
por mí, estoy acostumbrada a convivir con el fracaso, y creo que siempre me
gustaron las causas perdidas. También quería decirte, que eres una persona
increíble con una mirada dividida entre la bondad y el vicio, y que no sé qué
complejos tienes, si nada más verte cualquiera estaría dispuesto a saltar por
el precipicio. Tienes esa sonrisa de crío tramando travesuras que se pone seria
hablando en pasado, y esa inteligencia pragmática, de gran conocedor de la vida
tras haber sufrido demasiado. Sé que no voy a ser el amor de tu vida, y que
esto acabará cuando conozcas a esa otra y termines olvidando mi nombre. Yo
jamás olvidaré el tuyo, porque me pusiste una corona de oro, me arropaste con
tus mantas y me preparaste cada día el desayuno. Siempre tendré que agradecerte
lo bien que te has portado conmigo, y el hacerme sentir como una reina haciendo
que me corriera siempre contigo. Ojalá pudieras verte durante un segundo como
yo te veo, aunque sea para adelantar todo el proceso.
Gracias por todas y cada una de esas noches que se alargan, y de sueños
que duran un mes.
martes, 1 de abril de 2014
Ahora tú tienes tu vida.
No sabes lo que tienes hasta que lo
has perdido. Nunca supiste lo que valía. Supongo que tampoco llegaste a tenerme
del todo. Ahora sólo hay una mesa vacía en lugar de dos cervezas frías y un
cenicero a rebosar en mi mesita de noche. Desde que saliste por esa puerta los
cigarros antes de dormir me acompañan en mi cama de 90 cada día.
Las palabras que no dijiste se las
llevó el viento con destino olvido y aquí sólo quedaron un par de camisetas
viejas que me dejabas para dormir. Pero ya tampoco duermen conmigo. Siguen desprendiendo
un olor muy familiar. Y no es el de la colonia que nunca usaste.
A pesar de que fuiste tú quien
salió corriendo, sigo siendo yo la que todavía te pregunta cómo llevas la
maratón. Creo que si me dejaras todavía te llevaría una botella de agua a la
línea de meta. Olvido con tanta facilidad que continúo poniendo dos platos
sobre la mesa creyendo que volverás para la hora de la cena. Y sigo comprando
el mismo vino que trajiste tú la primera noche. Esa en la que cociné mis
mejores platos, y tú, saboreabas cada instante.
Ahora vuelvo a medir mis palabras
sin saber si escribirte o si cualquiera de mis frases estará ya fuera de lugar.
Tan lejos como el lugar al que te has marchado. La eterna problemática de nuestra
joven generación. Ver el icono de conectado en el chat de facebook o en línea del
whatsapp. Mismas mierdas con distinto nombre que te hipnotizan de mala manera
con las manos en el teclado dispuesta a atacar como una leona a su presa justo en el
momento adecuado.
Ahora tengo sobre la mesa un cactus
que no pincha. Parece que todos en esta casa hemos perdido el papel de nuestra
vida. Siempre creí que estaba la primera en tu lista de personas favoritas,
pero ahora veo que ni siquiera rozaba el podio. Ni creo que te pares a pensar
ni un minuto si estaré bien, o si al final la cuchilla ha ido en vertical
porque ya no tenía ninguna atención que llamar.
Acumulo tantas horas del día vacías
y tan distintas que parece que la vida que estoy viviendo ahora no es la mía. Guardé
tantos vídeos graciosos que te quería enseñar en distintas pestañas de mi
navegador que al final se terminó apagando el ordenador y yo me eché a llorar
sabiendo que no podría volver a encontrarlos. Como si nada hubiera pasado y aún
quisieras verlos a mi lado.
Un día me juré que si tú morías yo
me iría contigo. Por ahora sigues vivo, pero yo ya no existo. Tampoco he tenido
el valor de optar por el corte vertical. El dejarme tirada ha sido decisión
tuya así que es decisión mía la de seguir viviendo. Y te juro que estoy en
ello.
Ahora tú tienes tu
vida, y dudo que se parezca mucho a la mía. Yo sigo
esperándote con la mesa puesta y dos copas llenas en la cocina. Habrá que
celebrar que hoy ha ganado tu equipo, ¿no?.
lunes, 31 de marzo de 2014
El otro día era otro día, y hoy es lunes.
La sensación de abandono del pobre
perro que espera en la cuneta en las vacaciones de verano desaparece en un momento cuando revivo
como con un desfibrilador en forma de altavoces con música muy fuerte, y me
siento como un pez de colores nadando libre en mares de alcohol. Revivimos los
viernes a las doce de la noche y no hay quien pueda pararnos. Hasta nuestras
pupilas se acomodan a mirar en la oscuridad de los bares como si fuéramos
gatos. Gatos callejeros que deambulan por las calles buscando el último bar
abierto o la copa más barata.
El efecto de la tercera copa me
abre las alas y me hace volar tranquila y ligera como una mariposa. Qué feliz
sensación la de estar borracha. Qué divertido es recomponer las noches a
pedazos. Qué sencillo es sonreír con una copa en la mano. Qué rápido se
difumina todo a su paso.
Como si cada noche que saliera
guardara a fascículos las horas consumidas mediante notas escritas en mi móvil.
Pero muchas veces ni con las notas consigo recordar a qué se referían o a qué
momento exacto. Una de aquellas notas contenía el título de una película con
esta sinopsis: Sexo, drogas y muerte en las calles de Madrid. Kronen
es la cervecería donde se reúne un grupo de jóvenes con pocas expectativas, que
aprovecha la noche para vivir sus aventuras de la forma más excitante posible.
Cualquier placer, ya sea la velocidad, el sexo o las drogas pueden llevarlos al
límite. No recuerdo
absolutamente nada. Pero esa nada lejos de avergonzarme o hacerme sentir algo
de arrepentimiento, me parece lo más divertido de las noches. Todos esos
recuerdos que no recuerdo permanecerán para siempre en la memoria de mi móvil. Y
siempre sonreiré cada vez que algún pedazo nuevo vuelve a mi mente.
El otro día volvieron a llamarme nena y tuve que mirar a los
lados extrañada sin saber con certeza si era a mí a quien se referían. Yo qué
iba a saber, si el último abrazo que recuerdo fue a la taza del váter un
domingo por la mañana. Y qué bien sienta. Pero lo que más
me gusta de la primavera es terminar la noche cuando los pájaros empiezan a
cantar mientras me fumo el último cigarro sentada en el portal.
Hoy de nuevo, y de acuerdo a
las predicciones, ha vuelto a ser lunes y además estoy enferma pero mi estómago
me pide a gritos unas patatas fritas. Sigo a dieta. Así que estoy doblemente
jodida. Y encima me ha dado por escuchar a Antonio Vega, que no Nacho Vegas,
gracias a dios. Así que tendré que esperar de nuevo hasta el fin de semana para
poder recomponer mis pedazos.
jueves, 27 de marzo de 2014
He conocido a otra.
“Tres cuartos de mi vida están tan confusos que siguen esperándote, el otro ha venido hoy a decirte que he conocido a alguien. No se parece a ti en absoluto y eso lo acepto como un regalo, no te creas. Nunca será tú, nunca cumplirá el mismo papel, posiblemente no tenga ni medios para querer a otra persona.“
He conocido a otra. Aunque no eres
tú. Así que voy a dejar de publicar lo que escribo porque no quiero que lo
lea(s). Lo guardaré para mí, como guardo en una caja un montón de sinsentidos;
por si algún día me sirven para algo.
Ella no guarda en otra caja todos
sus recuerdos, que van desde la chapa de cerveza de aquel bar de la calle
Fuencarral donde tuvo su primera cita con aquel otro tipo, las entradas de los
conciertos, o todos los billetes de tren que te fueron alejando de mí. Ella no
tiene sincronizado mi ritmo bebiendo cerveza ni despega las etiquetas de los
botellines cuando está nerviosa. Ella no sabe la historia del drogadicto que
perdió la cabeza y creyó que podía volar tirándose desde un tercer piso vestido
de flamenca, porque ella no estaba. Ella no se pinta las uñas de negro y los
labios de rojo como sueles hacer tú. Ella no sale sola a pasear; a ella nunca
le gusta estar sola. Ella me pide que me quede. Tiene una dulzura innata y un
cuerpo precioso. Su cuerpo no está tatuado ni marcado con recuerdos dolorosos.
Ella no llora en la ducha. Siempre sonríe. Ella no sabe cocinar como tú, pero
siempre me lleva a restaurantes nuevos. Ella en sencilla y dócil. No le gustan
las películas que nosotros vimos mil veces, pero las ve conmigo sin quejarse.
En su pecho he descubierto por primera vez el placer de una cubana pero no me
ha propuesto nunca que la asfixie mientras jugamos a recrear El imperio de los
sentidos sin trágico final.
A veces, creo que ella eres tú,
pero a tiempo recuerdo que ella no entendería nuestras bromas. Ella no es tan
ridículamente divertida como tú ni guarda siempre en el bolso una nariz de
payaso. No eres tú. A ella aún le queda algún ápice de la vergüenza que tú
perdiste mientras te quitabas las bragas en mitad de la Gran Vía. Aunque fuera
verano y nadie te viera, eso cambió mi vida.
Ella no fuma, así que jamás se
liará los cigarros al revés como haces tú mientras la gente le pregunta extrañada,
ni tampoco me echará el humo en la cara con actuada pose de desdén. Ella no
devora los libros con tu furia, como si por cada uno obtuviera algún tipo de
victoria personal, mientras va subrayando frases sin parar para luego leérmelas
emocionada sentada descalza en el suelo de alguna forma extraña. Ella no me
deja notitas por toda la casa cada vez que sale de puntillas de mi cama, pero
sí me manda los mensajes de buenos días que tú tanto odiabas.
Sé de sobra que no soy el primero
que no ha sabido valorarte, pero qué quieres que te diga, Ella no tiene tu mal
humor de las mañanas, y además, soporta el mío.
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